Hay días que no se pueden olvidar. Días que te sorprenden y dejan huella. Días que marcan un antes y un después. Como este fin de semana.
Ha sido magnifico, después de una semana estresante por motivos laborales, mentales y que la conciliación de vida familiar y laboral no ha existido, acabé el viernes haciendo una visita a Aires de Barcelona con la compañía de mi gran amiga Carlota.
En pleno centro de la ciudad antigua, en el barrio del Born, pudimos disfrutar de unos baños árabes con un recorrido en el agua templada del tepidarium (36ºc), la caliente del caldarium (40ºc) y finalmente, la fría del frigidarium ( 16ºc). También disfrutamos de baño de vapor en el Hammam y tomamos un té sobre el mármol caliente.
Entre todos estos recorridos, nos hicieron un masaje de 30 min...que manos tenía ese hombre...
Nos llamaron la atención un par de veces por hablar, es lo que tiene dos mujeres emocionadas y disfrutando.
El recorrido fue de 22h a 00h y después nos fuimos a tomar unas copas por este maravilloso barrio barcelonés.
El sábado fui con otros amigos a la montaña a gozar de la naturaleza y estuvimos andando unas 4 horas, entre charlas, risas y silencios.
Ha sido un fin de semana intenso, llenos de instantes en qué las palabras estaban de más. Sólo importaba el escenario, sólo importaba lo que se extendía ante nuestros ojos.
Hay momentos en qué, de golpe, te sientes tocando el cielo aún estando con los pies en el suelo...